
Cómo lograr un calentamiento uniforme en freidores y hornos rotativos Si alguna vez ha intentado obtener una cocción uniforme de algo que está en movimiento, sabe lo difícil que es. Simplemente aumentar la potencia no sirve de nada. Al final, quedan esos puntos fríos donde la comida simplemente no se cocina bien. Para solucionarlo, utilizamos tubos de cuarzo que permiten un calentamiento rápido. En lugar de esperar a que el aire caliente se mueva lentamente alrededor de los alimentos, estos tubos emiten radiación infrarroja de onda corta. Esta radiación llega instantáneamente a la superficie de los alimentos. Es un tipo diferente de calor. Cómo cubrimos todos los ángulos El objetivo es asegurarnos de que no haya puntos ciegos. Colocamos las lámparas de cuarzo en un patrón radial o paralelo alrededor del eje de rotación. A medida que los alimentos giran, reciben las ondas infrarrojas desde todas las direcciones posibles. Utilizamos cuarzo porque, en esencia, funciona como una “ventana” para el calor. Los calentadores revestidos de metal tienden a bloquear la energía, pero el cuarzo permite que el calor pase a través de él sin problemas. Ajustar la intensidad Nadie quiere pasar veinte minutos esperando a que el horno se precaliente. Eso es una pérdida de tiempo. Las lámparas de cuarzo alcanzan su temperatura máxima en segundos. Como reaccionan muy rápidamente, podemos encender y apagar la energía en intervalos cortos para mantener la temperatura exactamente donde debe estar. Pero hay que tener cuidado con la potencia. Si se aplica demasiada potencia a un tubo tan corto, el filamento se quemará. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Tenemos en cuenta cómo absorbe el calor cada tipo de alimento, para que el centro se cocine bien sin que la superficie se queme. Las desventajas (porque nada es perfecto) El problema es que el cuarzo es frágil. Puede soportar el calor, pero no puede soportar impactos. Si la máquina vibra demasiado o algún pedazo de comida choca contra el cristal, este se romperá. Es necesario construir una estructura protectora o dejar un espacio suficiente entre los alimentos y las lámparas. Además, hay que controlar la velocidad de rotación. Este tipo de calentamiento intenso seca rápidamente la superficie de los alimentos. Si los alimentos giran demasiado lentamente, aparecerán manchas quemadas. Con la velocidad adecuada, todo estará bien.